Nuestra Identidad: Un Legado de la IDP
Hablar de identidad es hablar de aquello que define quiénes somos y lo que nos distingue. En el caso de la Iglesia de Dios de la Profecía (IDP), significa reconocer nuestra esencia como comunidad de fe y comprender el lugar que ocupamos dentro del cuerpo de Cristo.¿Qué significa tener identidad institucional?
Tener identidad institucional significa reconocer con claridad quiénes somos como iglesia y comprender que nuestra trayectoria forma parte del obrar de Dios. Nuestro camino, con sus bendiciones y desafíos, ha moldeado el carácter que hoy nos distingue. Para fortalecer esa conciencia, es necesario conocer nuestro pasado en profundidad. Esto incluye:- Los comienzos humildes de la iglesia, porque muestran nuestra dependencia de Dios desde el inicio.
- Las etapas de crecimiento, porque revelan su fidelidad a lo largo del tiempo.
- Las divisiones que marcaron nuestro caminar, porque dejaron lecciones que nos llaman a la madurez y a la unidad.
- Los cambios doctrinales, porque nos impulsaron a reflexionar, afirmar convicciones y crecer con mayor solidez.
Mirar el pasado con profundidad
Si observamos nuestro pasado solo desde la superficie, corremos el riesgo de interpretarlo de manera incompleta. Cuando nos detenemos únicamente en los problemas o en las dificultades, podemos perder de vista el verdadero valor de nuestra herencia espiritual. Sin embargo, al mirar con mayor profundidad, descubrimos que Dios ha estado presente en cada etapa, incluso en los momentos más difíciles. Así, nuestra trayectoria deja de ser una sucesión de hechos dolorosos y se convierte en un testimonio de esperanza, dirección y gracia. Aun en medio de las crisis, el Señor ha sostenido y dirigido a la IDP conforme a su voluntad.Un legado que inspira y compromete
Nuestro amor por la iglesia crece cuando reconocemos que las huellas del pasado son evidencia del obrar de Dios. Esa certeza nos llena de gratitud y fortalece nuestro sentido de pertenencia. Somos una comunidad con una trayectoria y un carácter que nos distinguen dentro de las denominaciones cristianas, sin dejar de ser parte del mismo cuerpo de Cristo. Amar a la IDP es valorar una herencia viva: una historia que enseña, desafía e inspira a seguir avanzando. Es también reconocer que, a pesar de los obstáculos, Dios ha permanecido fiel y continuará guiando a su iglesia. Por eso, nuestro compromiso no debe limitarse a recordar el pasado, sino a conocerlo, valorarlo y transmitirlo con fidelidad a las nuevas generaciones, para que también ellas abracen con convicción la obra que Dios ha levantado. Nuestra historia no es solo un registro del pasado; es un testimonio vivo de la gracia de Dios. En este espíritu de gratitud por nuestra identidad y por el legado que Dios ha confiado a su iglesia, extendemos un saludo fraternal a la Iglesia de Dios de la Profecía a nivel mundial al conmemorar sus 123 años de historia, fe y testimonio. Damos gracias al Señor por el legado que continúa inspirando a su pueblo a reconciliar al mundo con Cristo.¡Feliz 123 aniversario!
OB. RICARDO HINSBIS
Sup. Nacional de Paraguay


